Tirosinemia tipo 2

Sinónimos: Queratosis palmoplantar – distrofia corneal
Síndrome de Richner-Hanhart
Tirosinemia debida a deficiencia de TAT
Tirosinemia debida a deficiencia de tirosina aminotransferasa
Tirosinemia oculocutánea
Tirosinemia tipo II

Prevalencia: <1 / 1 000 000

Herencia: Autosómico recesivo

Edad de inicio o aparición: Infancia / Neonatal

 

Resumen

La tirosinemia de tipo 2 es un error innato del metabolismo de la tirosina caracterizado por hipertirosinemia con manifestaciones oculocutáneas y, en algunos casos, por déficit intelectual.

La prevalencia es desconocida, pero hasta el momento se han descrito menos de 150 casos. La enfermedad parece ser más común en las poblaciones árabes y en regiones del Mediterráneo.

Las lesiones cutáneas se producen en el 80% de los casos, la afectación ocular en el 75% y los resultados neurológicos con algún grado de déficit intelectual en el 60% de los casos. El inicio es variable pero, por lo general, los síntomas oculares (enrojecimiento, fotofobia, lagrimeo excesivo y dolor) se desarrollan durante el primer año de vida.

Los signos oculares incluyen la opacificación corneal con lesiones bilaterales dendriformes de la misma (queratitis pseudodendrítica), la neovascularización, la ulceración corneal y la cicatrización, lo cual puede conducir a una disminución de la agudeza visual. Las manifestaciones cutáneas suelen comenzar después del primer año de vida, pudiendo desarrollarse también a la vez que los síntomas oculares.

Las lesiones cutáneas consisten en pápulas no pruriginosas hiperqueratósicas y en placas ubicadas principalmente en las palmas y en las plantas (hiperqueratosis palmoplantar). Estas lesiones son dolorosas y progresivas y a menudo se asocian con una hiperhidrosis.

La afectación del sistema nervioso central (SNC) es altamente variable, siendo el déficit intelectual (que va de leve a grave) la manifestación más común. Otros signos de afectación del SNC incluyen problemas de conducta, nistagmo, temblor, ataxia y convulsiones.

La tirosinemia de tipo 2 se transmite como un rasgo autosómico recesivo y está causada por mutaciones en el gen TAT (16q22.1) que codifica para la tirosina aminotransferasa (TAT). Los elevados niveles de tirosina resultantes de la deficiencia de TAT dan lugar al depósito de cristales de tirosina que provocan una respuesta inflamatoria y los hallazgos oculocutáneos. También se ha sugerido que existe una correlación entre el grado de afectación del SNC y los niveles de tirosina en el plasma.

El diagnóstico se establece en base a los hallazgos clínicos y a la detección de elevados niveles de tirosina plasmática y urinaria, así como de metabolitos urinarios de la tirosina (por ejemplo, de 4-hidroxifenil-piruvato, 4-hidroxifenil-lactato, 4-hidroxifenil-acetato y N-acetil-tirosina). El estudio de mutaciones en el gen TAT en biopsias hepáticas no suele ser necesario para el diagnóstico. Algunos pacientes con tirosinemia de tipo 2 pueden ser identificados a través de los programas de cribado neonatal. Como los hallazgos oculares suelen ser las manifestaciones iniciales de la enfermedad, la queratitis pseudodendrítica se confunde a menudo con queratitis por herpes simple (véase este término).

El diagnóstico genético molecular prenatal se ha llevado a cabo en familias en las que se había identificado una mutación en el gen TAT.

El manejo clínico gira en torno a la restricción dietética de fenilalanina y tirosina, pudiéndose administrar retinoides orales para el tratamiento de las lesiones cutáneas. La dieta controlada resulta en la reducción de los niveles plasmáticos de tirosina y una rápida resolución de las manifestaciones oculocutáneas. Sin embargo, no queda claro en qué medida la dieta controlada evita la afectación del SNC.

 



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