La visita de babushka

  • Mami, ¿a qué hora llega mi babushka? – pregunta por quinta vez Alena. Lleva varios días esperando la llegada de la abuela desde que su madre le anunció que vendría “pronto”.

  • No deben tardar, ten paciencia, acuérdate que la estación de autobuses está lejos – dice Yesil tratando de enmascarar la espera.

Cuando finalmente, papá y la abuela entran por la puerta de casa, Kyra pregunta instintivamente:

  • ¿Gde moya devochka? ( ¿Dónde está mi niña? ) –

  • ¡Aquí estoy, Babu! – Alena deja inmediatamente sus lápices de colores y dentro de su posibilidad, “sale corriendo” de la cocina para encontrarse con su babushka.

Abuela y niña se funden en un abrazo que compensa los 3 meses que no han podido verse.

Después de varios besos, Kyra la observa atentamente y con ese amoroso acento ruso le reconoce:

  • ¡Pero que grande y bonita estás, Alena!

  • No estoy grande, Babu, soy la más chiquita de mi salón – le confiesa Alena tratando de contener las lágrimas.

  • No importa que seas bajita, yo te veo muy linda y grande, ya pronto vas a cumplir 5 años – comenta Kyra mientras abraza amorosamente a Yesil que apenas ha tenido tiempo de saludar.

  • ¿Tu cuántos años tienes, Babu? – reflexiona Alena mientras le observa su arrugado rostro.

Mikel sabe que a su madre no le gusta hablar abiertamente de su edad y espera ansiosamente la respuesta que le dará a la niña.

  • No lo sé muy bien – miente la abuela.

  • Mira en tu ropa – le ilustra Alena – mi vestido dice 4.

Con una enorme sonrisa en el rostro, Mikel y Yesil preparan la habitación de Alena, donde dormirá la abuela, mientras Kyra se desentiende del tema de la edad sacando de su bolso un pequeño regalo que le ha traído a su única nieta.

  • Mira, Alena, te traje un regalo. Es una muñeca que nació en el mismo lugar donde yo nací. En un lugar muy bonito que se llama Minsk – sonríe la Babu, mientras se le entrega a la niña.

  • También tiene una panza grande como yo – descubre Alena, abriendo sus grandes ojos.

  • Uy, sí, allá donde ella nació y en otras ciudades de Europa Oriental hay muchas muñecas y muñecos que son como tú – explica la abuela.

  • Como puedes ver, también es chaparrita y muy suavecita porque sus huesos son delicados. Por acá atrás tiene un cierre para que puedas verla por dentro. Es importante que la revises muy seguido para saber que la medicina que está tomando le funciona a su cuerpo. Mira, vamos a ver juntas. – La abuela abre delicadamente el cierre que le cosió por atrás a la muñequita y cuidadosamente saca un pequeño esqueleto de adentro.

  • ¡Babu, tiene una calaca adentro! – grita emocionada Alena.

  • Sí, todos tenemos un esqueleto adentro de nosotros, pero el de esta muñequita es muy delicado. Puede romperse fácilmente. Cada vez que lo guardes, hazlo con mucho cariño – le indica Kyra a Alena mientras con toda paciencia vuelve a guardar la calaca dentro de la muñeca y sube el cierre.

  • ¡Ah! Por eso se cansa cuando juega… porque por dentro es muy suavecita, ¿verdad, Babu? – comprende la niña mientras la abraza tiernamente – pero yo la voy a cuidar como mis papitos me cuidan a mí.

Mikel y Yesil ya han bajado a la sala donde están la Babu y Alena.

  • Bien, vamos a todos a comer, ¿qué les parece? – dice Mikel seguido de un gran abrazo que le da su madre.

  • Yo quiero junto a Babu – indica Alena a modo de orden y todos sueltan una gran carcajada.

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