Deficiencia combinada de los factores V y VIII

Sinónimos: Deficiencia combinada de FV y FVIII

Prevalencia: 1-9 / 1 000 000

Herencia: Autosómico recesivo

Edad de inicio o aparición: Cualquier edad

 

Resumen

El déficit combinado de factor V y VIII es un trastorno hereditario de la coagulación, debido a una reducción de los niveles de la actividad y antígeno de los factores V (FV) y VIII (FVIII), caracterizado por síntomas hemorrágicos de leves a moderados.

La prevalencia se estima de entre 1/100.000 y 1/1.000.000. El trastorno es más prevalente en el área del Mediterráneo y en áreas dónde los matrimonios consanguíneos son comunes.

El déficit combinado de FV y FVIII puede manifestarse a cualquier edad. Los síntomas principales son: epistaxis, fácil aparición de moretones, hemorragias postquirúrgicas o postparto y menorragia. Pueden ocurrir hemartrosis y hematomas musculares. Los síntomas son por lo general leves. El déficit combinado de factor V y VIII está provocado por mutaciones en el gen LMAN1 (cromosoma 18; q21), o bien, en el gen MCFD2 (cromosoma 2). LMAN1 codifica para ERGIC-53, una lectina transmembrana, mientras que MCFD2 codifica para una proteína EF-hand. El complejo proteico ERGIC-53/MCFD2 funciona como un receptor que facilita el transporte de los factores de coagulación V y VIII entre el retículo endoplasmático y el aparato de Golgi. El 70% de la mutaciones afectan al gen LMAN1 y son mutaciones ‘sin sentido’. Alrededor del 30% de los mutaciones afectan al gen MCFD2 e incluyen mutaciones ‘sin sentido’ y mutaciones ‘de sentido erróneo’. La transmisión es autosómica recesiva.

El diagnóstico se basa en la medida de los niveles de los factores V y VIII y en la detección de la prolongación de los tiempos de tromboplastina parcial activada y protrombina. Los niveles de los factores V y VIII varían de bajos (1%) a altos (46%) pero, por lo general, están comprendidos entre el 5% y el 30%.

El diagnóstico diferencial incluye la hemofilia A leve y el déficit parcial de factor V (ver estos términos). El manejo se basa en el control de las hemorragias e incluye tratamientos con plasma fresco congelado y la administración de desmopresina.

Las formas moderadas de la enfermedad tienen un pronóstico favorable. El manejo de los pacientes con formas graves debe llevarse a cabo en un centro especializado.

 

 

 


Fuente: Orphanet (Deficiencia combinada de los factores V y VIII), revisores expertos:  Pr Jenny Goudemand – última actualización octubre 2009.


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