Epilepsia dependiente de piridoxina

Sinónimos: Convulsiones dependientes de vitamina B6

Deficiencia de Antiquitina

Prevalencia: Desconocido

Herencia: Autosómico recesivo

Edad de inicio o aparición: Prenatal, Neonatal, Infancia

 

Resumen

La epilepsia dependiente de piridoxina (EDP) es una enfermedad neurometabólica poco frecuente que se caracteriza por convulsiones recurrentes intratables durante el periodo prenatal, neonatal y postnatal que son resistentes a los fármacos antiepilépticos (FAE) pero responden a dosis farmacológicas de piridoxina (vitamina B6).

Epidemiología

La prevalencia de la EDP se ha estimado entre 1/20.000 y 1/783.000 nacidos vivos. Se han descrito más de 200 casos en la literatura hasta la fecha.

Descripción clínica

Por lo general, el inicio es fetal/neonatal pero también se ha descrito un inicio más tardío (>2 meses). Los afectados se presentan con encefalopatía epiléptica que se manifiesta con convulsiones intratables acompañadas de irritabilidad, llanto, pobre alimentación, síntomas gastrointestinales (emesis, distensión abdominal), insomnio, muecas faciales y movimientos anómalos de los ojos. Aunque las crisis prolongadas y los episodios recurrentes de estatus epiléptico son frecuentes, también pueden producirse crisis autolimitadas de tipo parcial, generalizadas o atónicas, eventos mioclónicos y espasmos del lactante. La discapacidad intelectual/retraso del desarrollo varía de leve a grave (afectando particularmente al dominio del lenguaje expresivo). Con el tratamiento, la mayoría de los afectados logra el control completo de las convulsiones, pero el 75-80% manifiesta algún grado de discapacidad intelectual. Los rasgos atípicos incluyen crisis que en un inicio responden a FAE y más tarde resultan intratables, convulsiones que en un principio no responden a la piridoxina pero lo hacen varios meses más tarde y la presencia de intervalos prolongados sin convulsiones después de suspender el tratamiento con piridoxina.

Etiología

La EDP está causada por mutaciones en el gen ALDH7A1 (5q31) que codifica la alfa-aminoadípico semialdehído deshidrogenasa (antiquitina), enzima multifuncional que, entre otras funciones, está implicada en el catabolismo de la lisina cerebral.

Métodos diagnósticos

El diagnóstico se sospecha en pacientes con epilepsia de presentación temprana con una respuesta pobre a FAEs. Las pruebas de laboratorio revelan concentraciones elevadas de alfa-aminoadípico semialdehído en plasma y orina y, en ocasiones, niveles elevados de ácido pipecólico en plasma y líquido cefalorraquídeo. Los hallazgos de la electroencefalografía no son específicos pero el adelgazamiento del cuerpo calloso y, en particular, del istmo, siempre está presente en la RMN cerebral. La identificación mediante técnicas de genética molecular de mutaciones homocigotas o heterocigotas compuestas en ALDH7A1, confirman el diagnóstico.

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial incluye otras causas de encefalopatía epiléptica neonatal, tales como errores innatos del metabolismo (p.ej. deficiencia del transportador de glucosa tipo I, aciduria 4-hidroxibutírica, deficiencia del cofactor molibdeno), defectos monogénicos y daño cerebral fetal o neonatal. Asimismo deberían descartarse las convulsiones sensibles al fosfato de piridoxal, la hiperprolinemia tipo 2, y la hipofosfatasia del lactante.

Diagnóstico prenatal

Es posible el diagnóstico prenatal en familias con una mutación conocida causante de la enfermedad, con el fin de iniciar un tratamiento prenatal/postnatal profiláctico.

Consejo genético

La EDP sigue una forma de herencia autosómica recesiva. El asesoramiento genético es posible en familias con una mutación conocida.

Manejo y tratamiento

El tratamiento estándar implica la suplementación de por vida de piridoxina oral (15-30 mg/kg/día dividido en 3 dosis en lactantes; hasta 200 mg/día en neonatos y 500 mg/día en adultos) para controlar las crisis, así como el seguimiento clínico regular. La interrupción inicial del estado epiléptico requiere hasta cinco dosis de 100 mg de piridoxina administrada intravenosamente al tiempo que los afectados deben ser monitorizados de cerca para detectar posibles signos de parada cardiorrespiratoria. También se recomienda la restricción de lisina en la dieta como terapia adjunta a la piridoxina. En embarazos de riesgo, las gestantes pueden recibir piridoxina suplementaria (100 mg/día) durante la segunda mitad del periodo de gestación y los recién nacidos deberían recibir piridoxina profiláctica hasta que concluyan las pruebas diagnósticas.

Pronóstico

El pronóstico es variable y depende, en parte, del genotipo, de las anomalías del desarrollo cerebral asociadas y de la respuesta al tratamiento con piridoxina. Por lo general, un retraso en el diagnóstico y el inicio del tratamiento confiere un pronóstico pobre asociado con mayores discapacidades del neurodesarrollo.

 

 


Fuente: Orphanet (Epilepsia dependiente de piridoxina), revisores expertos:  Dr Sidney Gospe– última actualización noviembre 2015.


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