Hipotiroidismo congénito permanente

Sinónimos:

Prevalencia: Desconocido

Herencia: Autosómico recesivo o No aplicable

Edad de inicio o aparición: Infancia, Neonatal

 

Resumen

El hipotiroidismo congénito permanente es un tipo de hipotiroidismo congénito (CH; consulte este término), un déficit de hormonas tiroideas presente desde el nacimiento.

La incidencia del CH permanente varía mucho en función del área geográfica, con datos de entre 1/800 y 1/10.000 nacimientos vivos, y una incidencia promedio de 1/3.000 nacimientos vivos.

Al nacer, los signos clínicos son leves o bien están ausentes, debido probablemente a una transferencia transplacentaria de hormonas tiroideas y al hecho de que muchos niños tienen una cierta producción tiroidea propia. Los síntomas más específicos suelen desarrollarse unos meses más tarde. Los rasgos clínicos más comunes incluyen: disminución de la actividad y aumento del sueño, dificultad para alimentarse y estreñimiento, ictericia prolongada, facies mixedematosa, fontanelas grandes, macroglosia, abdomen distendido con hernia umbilical e hipotonía. Entre los 4 y los 6 meses de edad se evidencia un crecimiento lineal lento y un retraso en el desarrollo.

Si no se trata, el HC conduce a un déficit intelectual grave y a una talla baja La CH permanente tiene una variedad de causas primarias, secundarias y periféricas, y puede ocurrir formando parte de un síndrome (hipotiroidismo primario, secundario, periférico o sindrómico; consulte estos términos). Las causas primarias incluyen los defectos del desarrollo de la glándula tiroides (disgenesia tiroidea; consulte este término), los déficits en la producción de hormonas tiroideas (dishormonogénesis tiroidea; consulte este término), o los defectos en la unión o en la señal de transducción de la hormona estimulante de la glándula tiroides (TSH) (debido a mutaciones en el receptor TSH). La CH secundaria o central está provocada más habitualmente por defectos hipofisarios. Otras causas incluyen el déficit aislado de TSH (consulte este término), que se transmite de manera autosómica recesiva y está causado por mutaciones en gen de la subunidad beta de la TSH, TSH beta (1p13), la resistencia a la hormona liberadora de tirotropina (TRH), que resulta de mutaciones en el gen del receptor TRH (TRHR; 8q23), o por mutaciones en los genes reguladores del desarrollo de la hipófisis, que incluyen: HESX1, LHX3, LHX4, POU1F1 y PROP1 (3p21.2-p21.1, 9q34.3, 1q25, 3p11 y 5q). El CH periférico (consulte este término) puede estar causado por una resistencia periférica a la acción de la hormona tiroidea, y el 90% de los casos se deben a mutaciones de herencia dominante en los genes que codifican para el receptor beta de la hormona tiroidea. La mayoría de estos individuos presentan una función tiroidea normal, pero se han descrito algunos casos de hipotiroidismo.

El hipotiroidismo periférico también puede estar causado por defectos en el transporte de hormonas tiroideas, como en el síndrome de Allan-Herndon-Dudley (consulte este término), que asocia el hipotiroidismo periférico ligado al X con déficit intelectual y anomalías neurológicas, que incluyen la tetraplejía. El CH permanente también puede estar asociado con un síndrome, como por ejemplo los síndromes de Pendred o Bamforth, entre otros (consulte estos términos). La TSH recombinante humana (rhTSH) puede ser útil para confirmar el diagnóstico del CH permanente. Si en algún momento, tras los primeros 6 meses de vida, la TSH sérica es superior a los 20 mU/L debido a un tratamiento no adecuado, debe sospecharse el diagnóstico de CH permanente.

Si el CH permanente no ha sido establecido a los 2-3 años de edad, se recomienda un tratamiento de 30 días con L-tirosina. Si T4 sérica o libre es baja y la TSH elevada, se confirma el CH permanente y el paciente debe reiniciar tratamiento.

 

 

 


Fuente: Orphanet (Hipotiroidismo congénito permanente), revisores expertos:  Dr Stephen Lafranchi – Dr Maynika Rastogi – última actualización agosto 2010.


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