Síndrome de Pearson

Sinónimos:

Prevalencia: <1 / 1 000 000

Herencia: Herencia mitocondrial o No aplicable

Edad de inicio o aparición: Infancia, Neonatal

 

Resumen

El síndrome de Pearson se caracteriza por una anemia sideroblástica refractaria, vacuolización de los precursores de la médula ósea y disfunción exocrina del páncreas.

Se han descrito aproximadamente 60 casos. Ambos sexos están afectados. Los signos hematológicos se inician durante la infancia, aunque se han descrito unos pocos casos neonatales.

Los signos clínicos incluyen anemia macrocítica sideroblástica, en ocasiones asociada con neutropenia profunda o trombocitopenia. La presencia de vacuolización en los progenitores granulares y eritroblásticos, visibles en el mielograma, son signos indicadores de este síndrome. La tinción de Perls revela la presencia de sideroblastos en anillo. Además de la deficiencia hematológica, los pacientes presentan una disfunción exocrina fibrótica del páncreas, con malabsorción y diarrea, o un defecto en la fosforilación oxidativa que provoca una academia láctica (en ocasiones intermitente) y un incremento en la tasa lactato/piruvato.

Puede haber afectación de otros órganos, ya sea de forma simultánea o durante el curso de la enfermedad: con frecuencia se presenta afectación renal con tubulopatía y aminoaciduria, así como afectación hepática con hepatomegalia, citolisis y colestasis, trastornos de las glándulas endocrinas, trastornos neuromusculares y, en unos pocos casos, afectación cardiaca y atrofia del bazo. El conjunto de los signos clínicos hace pensar en una asociación “incoherente” de múltiples trastornos orgánicos en un único paciente.

Aunque se ha descrito la transmisión materna, el síndrome de Pearson suele ser esporádico. Desde el punto de vista fisiopatológico este síndrome es una citopatía mitocondrial. Está provocado por deleciones en el ADN mitocondrial, las cuales sirven como criterio diagnóstico. Tales deleciones provocan una deficiencia funcional en la cadena respiratoria. La distribución al azar del ADN mitocondrial durante la división celular provoca la presencia de unas células normales y otras con mutaciones.

Esta coexistencia, llamada heteroplasmia, explica la gran variabilidad de expresión clínica observada tanto entre pacientes como entre los diferentes órganos de un mismo sujeto afectado. De hecho, las manifestaciones patológicas se presentan cuando en un determinado tejido se ha acumulado cierta cantidad de ADN mutado. No hay un tratamiento específico para el síndrome de Pearson. El manejo es sintomático e incluye el tratamiento de los episodios infecciosos y de los problemas metabólicos, transfusión en caso de anemia grave (en ocasiones asociada con terapia con eritropoyetina), toma de extractos pancreáticos y el manejo de los trastornos endocrinos. La muerte suele producirse antes de alcanzar los tres años, debido a los riesgos de sepsis, las crisis metabólicas con acidosis láctica o al fallo hepatocelular.

Los pacientes que sobreviven a la infancia temprana siguen una evolución fenotípica: los signos hematológicos se resuelven de forma espontánea, mientras que los signos neurológicos y miopáticos aparecen o empeoran. Algunos pacientes desarrollan el síndrome de Kearns-Sayre (KSS) con oftalmoplejía, ataxia, retinitis pigmentaria, defectos de conducción cardíaca y miopatía.

 

 

 


Fuente: Orphanet (Síndrome de Pearson), revisores expertos:  Pr Loïc Garcon – última actualización septiembre 2006.


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