Dracunculiasis

Sinónimos: Dracunculosis
Enfermedad de la lombriz de Guinea
Enfermedad de la lombriz de Medina
Medinensis

Prevalencia: Desconocido

Herencia:

Edad de inicio o aparición: Cualquier edad

 

Resumen

La dracunculiasis (enfermedad del gusano de Guinea) es una enfermedad tropical desatendida (ETD) caracterizada por lesiones cutáneas dolorosas con sensación de ardor de las que emerge el parásito Dracunculus medinensis, aproximadamente un año después de la infección, como resultado de la ingestión de agua no apta para el consumo que contiene copépodos (Cyclops spp., microcrustáceos también llamados pulgas de agua) infectados con el parásito.

En 2012, se describieron 542 casos en 4 países (Chad, Etiopía, Mali y Sudán del Sur), lo que supone un descenso de más del 99% desde 1990. La campaña global de erradicación de la dracunculiasis tiene por objeto eliminar el parásito de las últimas aldeas en las que es endémico, ubicadas en zonas de difícil acceso.

Las manifestaciones clínicas aparecen de 10 a 14 meses después de la infección e incluyen síntomas constitucionales (como fiebre leve, sarpullido, náusea, vómitos, diarrea, mareos) seguidos de una inflamación localizada que se transforma en una ampolla dolorosa, generalmente en una extremidad inferior. En contacto con el agua, el gusano hembra adulto (70-100 cm) irrumpe a través de la ampolla, depositando sus larvas en el agua donde son ingeridas por los copépodos, comenzando así de nuevo el ciclo. Son frecuentes una inflamación local así como infecciones bacterianas secundarias a la lesión, que pueden causar celulitis, formación de abscesos, tétanos (consulte este término), sepsis, y artritis séptica. Si la lesión está cerca de una articulación, esto puede conllevar contracturas de las articulaciones y discapacidad permanente. Si la lombriz no se elimina completamente, puede darse una reacción inflamatoria intensa que agrava aún más el dolor, la inflamación y la celulitis.

La dracunculiasis está causada por el nematodo parásito Dracunculus medinensis. La transmisión ocurre al beber agua contaminada que contiene copépodos que actúan como hospedadores de la larva parásita. La digestión del copépodo en el tracto digestivo libera la larva, que migra a los tejidos subcutáneos donde se aparea y donde los gusanos hembra fecundados maduran.

El diagnóstico se basa en la apariencia típica de una lesión cutánea con un gusano emergente, generalmente en una extremidad inferior.

En ocasiones, se confunden los Dracunculus medinensis emergentes con otro gusano parásito llamado Onchocerca volvulus, trozos de tejido conectivo, o larvas de mosca.

No existe una medicación o una vacuna efectiva para la dracunculiasis. Las personas infectadas no quedan inmunizadas frente a infecciones subsecuentes. El tratamiento es un proceso largo y doloroso que consiste en sacar el gusano emergente enrollándolo alrededor de un trozo de gasa o un pequeño bastoncillo, unos pocos centímetros cada día, a la vez que se limpia y cubre la herida con un ungüento antibiótico para prevenir infecciones bacterianas secundarias.

La dracunculiasis no pone en riesgo la vida de por sí pero, en contadas ocasiones, se han descrito casos de muerte por sepsis secundaria. Por lo habitual, el paciente se encuentra inválido por el dolor durante la extracción del gusano (unas 8 semanas y media de media), lo que tiene un gran impacto en el día a día de las áreas donde el parásito es endémico. En algunos casos pueden darse contracturas articulares e incapacidad permanente.

 

Revisores expertos

  • Mark EBERHARD
  • Sharon ROY

 

 

 


Fuente: http://www.orpha.net/consor/cgi-bin/Disease_Search.php?lng=ES&data_id=5518&Disease_Disease_Search_diseaseGroup=Dracunculiasis&Disease_Disease_Search_diseaseType=Pat&Enfermedade%28s%29/grupo%20de%20enfermedades=Dracunculiasis&title=Dracunculiasis&search=Disease_Search_Simple


 

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