Fiebre hemorrágica del virus Ébola

Sinónimos: EHF
Enfermedad del virus Ébola
Fiebre del Ébola

Prevalencia:

Herencia:

Edad de inicio o aparición:

 

Resumen

La fiebre hemorrágica del Ébola (EHF), causada por el virus del Ébola, es una enfermedad hemorrágica vírica grave que se caracteriza por fiebre inicial y malestar, seguido de síntomas gastrointestinales, sangrado, shock y fallo sistémico multiorgánico.

La EHF se observa en África Central y Occidental. La EHF se reconoce generalmente sólo cuando hay brotes, normalmente de menos de 100 casos, generados casi siempre por la transmisión hospitalaria o nosocomial en zonas de escasos recursos donde no se siguen las prácticas adecuadas de prevención y control de la infección. Sin embargo, los estudios de seroprevalencia sugieren una transmisión endémica no identificada en algunas zonas de África.

Tras un periodo de incubación de alrededor de 8 días (con un rango de 3-21 días), los pacientes suelen presentar un inicio abrupto de signos y síntomas no específicos tales como fiebre, malestar, dolor de cabeza, dolor en el pecho y mialgia/artralgia, seguidos rápidamente por síntomas gastrointestinales (vómitos, diarrea, dolor abdominal) y, en algunos casos, una erupción cutánea maculopapular. Los casos graves desarrollan sangrado (hemorragia subconjuntival, epistaxis, sangrado por la boca y el recto, exudación por sitios de venopunción), afectación neurológica (desorientación, convulsiones, coma), shock y fallo multisistémico. A menudo se presenta leucopenia de leve a moderada y trombocitopenia, y con frecuencia se desarrolla coagulación intravascular diseminada (CID), evidenciada por la presencia de dímero-D.

La fiebre hemorrágica vírica está causada por más de 25 virus diferentes. El virus del Ébola es un miembro de la familia de virusFiloviridae, junto con el virus de Marburgo. Hasta la fecha se han identificado seis especies diferentes del virus del Ébola, aunque sólo cuatro son patogénicas para los seres humanos, siendo todas ellas endémicas sólo en África Subsahariana. La creciente evidencia señala a los murciélagos de la fruta como reservorio del virus del Ébola, produciéndose una infección humana primaria presumiblemente por el contacto involuntario con los excrementos o la saliva de los murciélagos. La infección también ocurre ocasionalmente a través del contacto con tejidos de otros primates salvajes, especialmente gorilas y chimpancés, presumiblemente también infectados a través de la exposición a murciélagos. La transmisión entre seres humanos se produce por contacto directo con sangre o fluidos corporales de individuos infectados.

Las modalidades de diagnóstico más comunes incluyen el cultivo celular (restringido a laboratorios de bioseguridad nivel 4), test serológicos como el ensayo de inmunoabsorción ligado a enzimas (ELISA) o la determinación de anticuerpos por inmunofluorescencia directa (IFA) y RT-PCR. Debido a que no hay ensayos comerciales disponibles actualmente, estos test se realizan normalmente sólo en unos pocos laboratorios especializados.

La EHF es difícil de diferenciar de otras enfermedades febriles infecciosas, al menos durante el inicio del curso de la enfermedad. Deben excluirse otras fiebres hemorrágicas víricas, especialmente la fiebre hemorrágica de Marburgo, así como: la malaria, la fiebre tifoidea, la leptospirosis, las infecciones por rickettsias (consulte estos términos) y la meningococemia.

Los pacientes deben ser aislados y deben utilizarse las mismas precauciones que para el resto de fiebres hemorrágicas víricas (protectores faciales, mascarillas quirúrgicas, guantes dobles, batas quirúrgicas y delantales) para prevenir la transmisión nosocomial. Dado que actualmente no hay disponible una terapia antiviral para la EHF, el tratamiento es de soporte, siguiendo las directrices para el tratamiento de la septicemia grave. Las personas que han tenido contacto sin protección con individuos con la EHF deberán estar sometidas a vigilancia.

Las tasas de letalidad varían dependiendo del virus infeccioso específico, fluctuando desde cero a más del 80%. Síntomas tales como shock, sangrado, manifestaciones neurológicas, viremia elevada, aumento en los niveles de aspartato aminotransferasa (AST > 150 IU/L) y embarazo dan un valor pronóstico desfavorable. Aunque la convalecencia puede durar hasta un año, los supervivientes no suelen padecer secuelas duraderas.

 

 

Revisores expertos

  • Dr Daniel BAUSCH
  • Andrew BENNETT

 

 


Fuente: http://www.orpha.net/consor/cgi-bin/Disease_Search.php?lng=ES&data_id=21628&Disease_Disease_Search_diseaseGroup=EHF&Disease_Disease_Search_diseaseType=Pat&Enfermedade%28s%29/grupo%20de%20enfermedades=Fiebre-hemorr-gica-del-virus–bola–EHF-&title=Fiebre-hemorr-gica-del-virus–bola–EHF-&search=Disease_Search_Simple


 

 

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