Macroglobulinemia de Waldenström

Sinónimos: Inmunocitoma linfoplasmacítico
Linfoma linfoplasmacítico

Prevalencia: Desconocido

Herencia: Multigénico / multifactorial

Edad de inicio o aparición: La edad adulta

 

Resumen

La macroglobulinemia de Waldenström (MW) es un trastorno linfoproliferativo indolente de células B caracterizado por la acumulación de células monoclonales en la médula ósea y los tejidos linfoides periféricos. Está asociado con la sobreproducción de proteínas séricas llamadas inmunoglobulinas M monoclonales (IgM).

La MW tiene una incidencia global de 1/260.000 personas/año y representa aproximadamente el 2% de todas las neoplasias hematológicas.

La edad media al diagnóstico es de 68 años y la enfermedad afecta en doble proporción más a hombres que a mujeres. Las principales características clínicas son: hepatoesplenomegalia, linfadenopatía, síntomas constitucionales, hemorragia oronasal, síndrome de hiperviscosidad y citopenia. La fatiga relacionada con una anemia normocítica normocrómica es el síntoma que se presenta con más frecuencia. La infiltración visceral es poco frecuente pero puede dirigirse al estómago, intestino delgado, pulmones, glándulas exocrinas o piel, con síntomas como diarrea, esteatorrea y coloración púrpura de la piel. En casos con síndrome de hiperviscosidad, puede producirse una hemorragia retiniana o complicaciones neurológicas graves. Se dan neuropatías periféricas en hasta el 38% de los pacientes con la MW.

Se desconoce su etiología exacta. Se cree que hay factores inmunes relacionados y la MW tiene claramente un componente hereditario ya que los parientes en primer grado de pacientes con MW tienen un riesgo incrementado de desarrollar la enfermedad. Todavía no se han identificado los genes de susceptibilidad para esta enfermedad pero se ha localizado un loci de susceptibilidad en el cromosoma 6p21.3 y en 4q, y la mitad de los pacientes con MW tienen deleciones 6q en las células tumorales. Se ha identificado recientemente una mutación somática MYD88 (L265P) muy recurrente en el 80-85% de pacientes con MW.

El diagnóstico se confirma por la presencia elevada de proteínas monoclonales IgM en el suero y una biopsia de la médula ósea que muestra ≥10% de células clonales linfoplasmacíticas. La designación patológica de la MW es ”linfoma linfoplasmacítico” según la Clasificación de Tumores de la OMS. Las células dan normalmente un resultado negativo para los marcadores CD3 y CD103 pero expresan los marcadores CD19 y CD20 de las células pan-B. El valor medio de hemoglobina en el diagnóstico es de 10g/dL. La electroforesis de proteínas séricas, la inmunofijación y la tomografía computerizada (CT) del abdomen y la pelvis contribuyen al diagnóstico. Se ha observado esplenomegalia y/o adenopatías en 20% de los pacientes.

El diagnóstico diferencial incluye mieloma múltiple, leucemia linfocítica crónica, linfoma no-Hodgkin y gammapatías monoclonales de significado incierto (MGUS). Infecciones como hepatitis, SIDA, y varias enfermedades reumatológicas también elevan los niveles de IgM. La presencia de la mutación MYD88 L265P distingue la MW de otras enfermedades linfoproliferativas crónicas de células B.

No hay cura para la MW. Se debe controlar a los pacientes en etapa asintomática. Los tratamientos que se dan a pacientes sintomáticos dependen de muchos factores y pueden incluir agentes alquilantes, análogos de nucleósidos de purina (PNAs), rituximab (RT) y bortezomib. El tratamiento inicial es normalmente una terapia basada en RT. Cuando se necesita un control rápido de la enfermedad o para aquellos candidatos a un trasplante de células madre autólogo (ASCT), se usa RT combinado con ciclofosfamida, doxorrubicina, vincristina y prednisona (R-CHOP) o dexametasona, rituximab y ciclofosfamida (DRC) o terapias basadas en bortezomib. Para aquellos con citopenias graves, se prefiere DRC o RT. Los tratamientos de rescate pueden implicar el uso de agentes iniciales o agentes de una clase diferente, solos o combinados.

El tiempo de supervivencia media es de 5-6 años después de iniciar el tratamiento, pero la MW puede ser estable o progresar lentamente durante muchos años antes de necesitar de un tratamiento.

 

 

 

Revisores expertos

  • Pr Véronique LEBLOND

 

Fuente:

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