Polimiositis

Sinónimos: Miositis purulenta tropical
Miositis supurativa
Miositis tropical
Piomiositis tropical

Prevalencia: Desconocido

Herencia: No aplicable

Edad de inicio o aparición: Cualquier edad

 

Resumen

La polimiositis (PM) es una rara infección bacteriana primaria del músculo esquelético, generalmente derivada de una diseminación hemática o debida a una lesión muscular, y se caracteriza por sensibilidad y dolor a la palpación en el músculo afectado, fiebre y formación de abscesos.

Su prevalencia es desconocida. La PM es habitual en las zonas tropicales y es endémica del este de Uganda, donde se registran entre 400 y 900 casos anuales. En la actualidad la frecuencia de casos de piomiositis en regiones templadas como los EE. UU. está incrementando.

La PM se manifiesta a todas las edades y es predominante en varones. En las regiones tropicales suele presentarse en individuos atléticos por lo demás sanos, y afecta principalmente a niños (de entre 2 y 5 años) y adultos jóvenes, mientras que en las regiones templadas la mayoría de pacientes son personas inmunodeprimidas (a causa de la malnutrición, quimioterapia, diabetes o infección por VIH) o que sufren insuficiencia renal crónica o artritis reumatoide. Los músculos más afectados son el serrato anterior, el pectoral mayor, los bíceps, los músculos abdominales y espinosos, los glúteos, el iliopsoas, los cuádriceps y el gastrocnemio. La enfermedad se desarrolla en tres fases. La etapa invasiva dura entre 1 y 10 días, con manifestaciones de dolor muscular localizado e inflamación (con ausencia de calor o eritema), junto con fiebre baja. En los casos de piomiositis de iliopsoas se pueden registrar síntomas de apendicitis. La etapa purulenta o supurativa se produce 2 ó 3 semanas después de la aparición de los primeros síntomas con un cuadro de fiebre progresiva y una masa de tejido blando sensible y dolorosa a la palpación. Si no se trata, en la tercera etapa se desarrolla sepsis que puede conducir a bacteremia, septicemia, absceso metastásico, insuficiencia renal aguda, choque séptico y muerte.

Se desconoce la etiología exacta, pero un traumatismo muscular o el ejercicio intenso pueden facilitar el acceso hemático de las bacterias a los músculos esqueléticos (normalmente resistentes a este tipo de infecciones). Se han propuesto los sitios de unión de la fibronectina como posibles puntos de entrada de las bacterias. En la mayoría de los casos, el microorganismo causante es Staphylococcus aureus (SA) (hasta en un 90% de los casos en zonas tropicales y en un 70% de los casos en zonas templadas), pero se han registrado infecciones por otras especies (p. ej. estreptococos). Es cada vez más frecuente encontrar SA resistente a meticilina (SARM) como agente infeccioso entre los casos no tropicales de PM.

La PM suele ser difícil de diagnosticar. Normalmente, en la etapa purulenta, es posible realizar la aspiración del pus para determinar un diagnóstico. Si no se advierte un absceso, un cultivo y la observación de tejido procedente de una biopsia muscular con tinción especial pueden llevar a identificar las bacterias responsables y descartar otras posibilidades. Las técnicas de diagnóstico por imagen resultan útiles para diagnosticar y tratar la PM.

El diagnóstico diferencial incluye la miositis parasitaria y vírica, la leptospirosis, la polimiositis, la triquinelosis (ver estos términos), la osteomielitis, la celulitis, la fascitis necrosante, la mionecrosis clostridial, la artritis piógena, la trombosis venosa profunda y las contusiones musculares, hematomas, desgarros o distensiones.

Es esencial realizar un diagnóstico precoz y un tratamiento rápido con antibióticos. Debido al aumento de casos de SARM, los antibióticos de elección son vancomicina, teicoplanina, tigeciclina, daptomicina, linezolid o daptomicina. En algunos casos puede ser suficiente un tratamiento con tetraciclina o trimetoprim-sulfametoxasol. Los antibióticos deben administrarse durante 3-4 semanas o más en caso de afectación muscular múltiple, infecciones mal drenadas, cuando el tratamiento se ha iniciado tarde o cuando es causado por micobacterias o Bartonella. Si se forma un absceso, el tratamiento implica incisión, desbridamiento y drenaje muscular quirúrgico o, en algunos casos, aspiración guiada por TAC seguida de terapia antibiótica. El drenaje muscular es necesario en un 40-70% de los casos, y en un 10% de los mismos es necesario realizar un segundo drenaje. El tratamiento debe continuarse hasta que el paciente no manifieste fiebre durante 7 ó 10 días, la herida esté limpia y el recuento de leucocitos vuelva a la normalidad.

Cuando el diagnóstico y el tratamiento son adecuados, el pronóstico es bueno y hay muy poca o ninguna deformación residual de los músculos. En casos de PM no tratados, la tasa de mortalidad oscila entre el 0,5% y el 2%.

 

 

 

Revisores expertos

  • Dr Grigorios MITSIONIS

 

 


Fuente: http://www.orpha.net/consor/cgi-bin/Disease_Search.php?lng=ES&data_id=8609&Disease_Disease_Search_diseaseGroup=Miositis-purulenta-tropical&Disease_Disease_Search_diseaseType=Pat&Enfermedade%28s%29/grupo%20de%20enfermedades=Piomiositis&title=Piomiositis&search=Disease_Search_Simple


 

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