Enfermedad de Tangier

Sinónimos: Analfalipoproteinemia
Casete transportador de unión a adenosina trifosfato A1 defectuoso
Déficit del casete transportador de unión a ATP A1

Prevalencia. <1 / 1 000 000

Herencia: Autosómico recesivo

Edad de inicio o aparición: Neonatal
Infancia

 

Resumen

La enfermedad de Tangier (ET) es un trastorno raro del metabolismo de las lipoproteínas, caracterizado bioquímicamente por una ausencia casi completa de lipoproteínas de alta densidad (HDL) en plasma, y clínicamente por el crecimiento anómalo del hígado, el bazo, los nódulos linfáticos y las amígdalas junto con una neuropatía periférica en niños y adolescentes y, ocasionalmente, una enfermedad cardiovascular en adultos.

Su prevalencia es desconocida. Se han descrito cien casos aproximadamente en todo el mundo.

La presentación clínica y la gravedad de los síntomas varían ampliamente entre pacientes. Aunque se puede detectar fortuitamente una concentración de colesterol HDL extremadamente baja en plasma desde el nacimiento, el hallazgo más característico es las amígdalas grandes en niños, con un color particular amarillo-anaranjado debido a la deposición de colesterol en las células linfomonocíticas. Los pacientes también pueden presentar hepatoesplenomegalia asintomática, inflamación de los nódulos linfáticos y dolor abdominal. La acumulación de colesterol también se observa en la mucosa rectal. En ocasiones se detecta anemia. No siempre se aprecian signos de ateroesclerosis y enfermedades cardiovasculares y, cuando están presentes, se asocian con otros factores de riesgo cardiovascular más importantes (como hipertensión arterial, sobrepeso o tabaquismo). La neuropatía periférica aislada se observa en el 50% de los casos bajo dos fenotipos principales: una mono/polineuropatía motora y sensorial con recaídas y remisiones con inicio en la infancia o la adolescencia, y un síndrome similar a la siringomelia con diplejía facial en adultos con antecedentes de amigdalectomía en la infancia. En casos atípicos, los pacientes también pueden presentar signos de opacidad corneal.

La enfermedad está causada por mutaciones en el gen ABCA1 (9q31), que codifica el transportador ABC1 (transportador con caja de unión a ATP), una proteína reguladora del eflujo de colesterol que es capaz de orientar el colesterol celular hacia la superficie celular y facilitar su transferencia hacia el núcleo de las HDL. Las mutaciones en este gen provocan una deficiencia severa de colesterol HDL en plasma y depósitos de ésteres de colesteril y retinil y carotenoides en tejidos no adiposos (nervios periféricos, raíces dorsales, hígado, bazo, amígdalas, ganglios linfáticos, córnea y mucosa intestinal).

El diagnóstico se basa en un perfil de lipoproteínas anómalo caracterizado por la deficiencia aislada de HDL (<5 mg/dL) y una concentración extremadamente baja de apolipoproteína A-1 (ApoA1) (<5 mg/dL), encontrando sólo pre-beta-1 HDL mediante electroforesis bidimensional en plasma. Se observa hipertrigliceridemia moderada, disminución de los niveles de colesterol LDL y, ocasionalmente, un descenso del colesterol plasmático total. Las pruebas de función hepática suelen ser normales. Se puede observar anemia, trombocitopenia y leve inflamación. La biopsia de la piel o de la mucosa rectal pone de manifiesto la presencia de células espumosas en los tejidos afectados. El diagnóstico se confirma mediante análisis genético.

El diagnóstico diferencial incluye la deficiencia en apolipoproteína A-1, la deficiencia en LCAT (ver estos términos) y causas secundarias de niveles extremadamente bajos de colesterol HDL, que incluyen fármacos (esteroides androgénicos, respuesta paradójica a fibratos) y tumores malignos.

El diagnóstico prenatal es posible, pero normalmente no se realiza.

Es una enfermedad de herencia autosómica recesiva.

La enfermedad no tiene un tratamiento específico. En caso de crecimiento anómalo de las amígdalas puede ser necesaria una amigdalectomía. Una dieta baja en grasas ayuda a reducir el crecimiento hepático y a prevenir la ateroesclerosis. Los fármacos que reducen el LDL son necesarios en pacientes con signos claros de ateroesclerosis carotídea o enfermedad cardiovascular. Las terapias que mejoran el eflujo de colesterol celular por las HDL (HDL reconstituidas, inhibidores de CETP) pueden reducir las complicaciones neuropáticas y cardiovasculares.

El pronóstico suele ser bueno y depende principalmente de la progresión de la neuropatía periférica. Los pacientes con ET con una concentración extremadamente baja de colesterol HDL (<20 mg/dL) presentan un mayor riesgo de enfermedad arterial coronaria en la edad adulta y deben someterse a un seguimiento cardiovascular y neurológico regular.

 

 

Revisores expertos

  • Dr Pascale BENLIAN

 

 


Fuente: http://www.orpha.net/consor/cgi-bin/Disease_Search.php?lng=ES&data_id=9288&Disease_Disease_Search_diseaseGroup=Enfermedad-de-Tangier&Disease_Disease_Search_diseaseType=Pat&Enfermedade%28s%29/grupo%20de%20enfermedades=Enfermedad-de-Tangier&title=Enfermedad-de-Tangier&search=Disease_Search_Simple


 

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