Fiebre tifoidea

Sinónimos: Fiebre entérica
Fiebre paratifoidea
Salmonelosis tifoidea

Prevalencia: Desconocido

Herencia: No aplicable

Edad de inicio o aparición: Cualquier edad

 

Resumen

La fiebre tifoidea es una enfermedad infecciosa de transmisión fecal-oral de declaración obligatoria y potencialmente letal causada por la bacteria Salmonella Typhi y que se caracteriza por fiebre no focal.

La prevalencia de la fiebre tifoidea es desconocida pero se encuentra con mayor frecuencia en Asia, África y Sudamérica, donde el acceso al agua potable tratada adecuadamente puede ser limitado. Es poco frecuente en Europa y en los países occidentales, y generalmente sólo se produce importada de una localización endémica. La incidencia anual en Europa se estima que es menor de 1/30.000 personas/año.

Los síntomas suelen aparecer 1-7 días tras la ingesta de la bacteria e incluyen fiebre alta (de 39 a 40ºC), escalofríos, estreñimiento o diarrea, dolor de cabeza, dolor de estómago, malestar, erupción en forma de manchas planas de color rosa en el pecho y hepatoesplenomegalia. La temperatura sube durante 2-3 días y permanece alta durante otros 10-14 días, acompañada por bradicardia y postración. En casos graves, puede producirse delirio, estupor y coma. En el 1-2% de los pacientes, las lesiones intestinales pueden llevar al sangrado y a la muerte. Otros pueden desarrollar neumonía entre la segunda y la tercera semana. La hemorragia intestinal y perforación (normalmente en el íleon terminal) es una complicación grave que puede sobrevenir 2-3 semanas tras la infección, y suele ocurrir en países en desarrollo donde el tratamiento no está siempre disponible. El periodo de convalecencia puede durar varios meses. Los pacientes pueden ser portadores tras la desaparición de los síntomas. Con tratamiento, la mayoría de los pacientes se recupera tras 5-7 días de terapia y el fallecimiento por esta causa es muy poco común.

La fiebre tifoidea está causada por diferentes serotipos de Salmonella enterica, una bacteria Gram-negativa, siendo la S. Typhi la más común. Se trasmite entre seres humanos por vía fecal-oral cuando la comida o el agua están contaminadas con heces de individuos infectados. No hay un reservorio zoonótico conocido. Una vez ingerida, la S. Typhi se multiplica en el interior de los macrófagos y se extiende por todo el cuerpo por el torrente sanguíneo, desde donde viaja hasta la médula ósea, el hígado y la vesícula biliar y se libera en la bilis y en las heces. Los portadores asintomáticos pueden propagar la enfermedad como consecuencia de la colonización de la vesícula biliar.

El diagnóstico de la fiebre tifoidea se sospecha en pacientes con fiebre que han viajado recientemente a un área donde la enfermedad es endémica. La única metodología capaz en la actualidad de confirmar fehacientemente el diagnóstico de fiebre tifoidea implica un cultivo microbiológico de sangre o médula ósea para detectar S. Typhi u otros organismos tifoideos en la muestra. La reacción de Widal, un test basado en la aglutinación antígeno-anticuerpo, se utiliza sólo en países en vías de desarrollo ya que es rápido, económico y no requiere de un laboratorio especializado, pero carece de sensibilidad y especificidad.

Otros virus, bacterias o parásitos patógenos causan enfermedades similares a la fiebre tifoidea como la malaria, el dengue, la leptospirosis, el tifus por rickettsias (consulte estos términos) y la gripe.

La fiebre tifoidea se trata con antimicrobianos, normalmente fluoroquinolonas, que son esenciales para la eliminación de bacterias. Los pacientes suelen empezar a recuperarse transcurridos 2-3 días, pero deben completar el curso del tratamiento para prevenir una recaída o la permanencia de la infección de forma latente. Si se produce una perforación intestinal, es necesaria una intervención quirúrgica inmediata. Cuando se viaja a países donde la fiebre tifoidea es endémica, se recomienda la vacunación. Las dos vacunas autorizadas actualmente disponibles son la vacuna viva atenuada Ty21a (oral) y la vacuna de polisacárido Vi (parenteral). Los viajeros deben tomar precauciones para evitar la ingesta de agua no potable y comida preparada en condiciones higiénico-sanitarias no adecuadas. Cualquier caso de fiebre tifoidea debe ser informado inmediatamente. Los alimentos no deben ser manipulados por personas que han estado infectadas con fiebre tifoidea recientemente ya que todavía podrían ser portadores.

El pronóstico es bueno y raramente se producen complicaciones si se trata rápidamente con antibióticos. En los casos no tratados, la tasa de mortalidad puede ser de hasta el 20%.

 

 

Revisores expertos

  • Stephen BAKER

 

 


Fuente: http://www.orpha.net/consor/cgi-bin/Disease_Search.php?lng=ES&data_id=14318&Disease_Disease_Search_diseaseGroup=Fiebre-paratifoidea&Disease_Disease_Search_diseaseType=Pat&Enfermedade%28s%29/grupo%20de%20enfermedades=Fiebre-tifoidea–Fiebre-paratifoidea-&title=Fiebre-tifoidea–Fiebre-paratifoidea-&search=Disease_Search_Simple


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